La nueva infraestructura fue inaugurada el pasado jueves 9 de septiembre y constituye un avance en el desarrollo de capacidades para el procesamiento de la algarroba, un fruto con una larga tradición de aprovechamiento en el Norte Grande Argentino y con importantes posibilidades para la generación de productos de mayor valor agregado.
MAPIC fue una de las iniciativas beneficiarias del Desafío de Innovación para el Norte Grande, convocatoria financiada por la Unión Europea en el marco de la iniciativa Impacto Verde. El acompañamiento permitió incorporar equipamiento para la nueva sala de procesamiento y adquirir molinos destinados a distintos puntos del Gran Chaco, contribuyendo a ampliar las capacidades territoriales para la transformación del fruto y favoreciendo nuevas oportunidades de producción y comercialización.
La puesta en funcionamiento de la sala representa, de este modo, un paso significativo en el fortalecimiento de una cadena productiva vinculada al aprovechamiento sustentable de los recursos del bosque nativo. La incorporación de tecnología y equipamiento permite avanzar en procesos de transformación que agregan valor en origen y, al mismo tiempo, ampliar las posibilidades de desarrollo productivo en distintas localidades del Gran Chaco.
Del acto de inauguración participaron el director del Centro Científico Tecnológico CONICET Santa Fe (CCT), Dr. Rubén Spies y el responsable de la Oficina de Vinculación Tecnológica del CCT (OVT), Dr. Guillermo Moreno Piovano. También estuvieron presentes el director del Instituto de Ciencias Agropecuarias del Litoral (ICIAGRO), Dr. Marcos Derita, el vicedirector del instituto, Dr. Marcelo Zabala, investigador involucrado en el proyecto y el decano de la FCA-UNL, Msc. Oscar Ernesto Osan.
Asimismo, acompañaron la actividad representantes de los gobiernos municipal de Esperanza y provincial, poniendo de manifiesto la importancia de la articulación entre el sistema científico-tecnológico, el sector productivo y los organismos públicos para promover iniciativas de innovación con impacto territorial.
La experiencia de MAPIC constituye un ejemplo de cómo la vinculación entre conocimiento científico, innovación y producción puede contribuir al desarrollo de nuevas capacidades locales, promoviendo el aprovechamiento sustentable de recursos nativos y generando oportunidades para las comunidades y los actores productivos del Norte Grande.