Los humedales y los conocimientos tradicionales: celebrar el patrimonio cultural

Los humedales, mucho más que un paisaje

Ciencia y Naturaleza


Foto: "PH: Pablo Cruz"

 

Cada 2 de febrero se celebra el Día Mundial de los Humedales, en conmemoración de  la firma de la Convención de Ramsar (1971), el primer tratado internacional dedicado a la conservación de estos ecosistemas. La fecha busca llamar la atención sobre su importancia para la vida: los humedales no solo sostienen una gran biodiversidad y nos abastecen de agua, sino que son claves para mitigar inundaciones, almacenar carbono y el ajuste al cambio climático. Bajo el lema “Los humedales y los conocimientos tradicionales: celebrar el patrimonio cultural”, la edición de este año nos invita no solo a mirar estos territorios más allá de su ecología, sino también a poner en primer plano los saberes de las comunidades locales que han convivido con los humedales históricamente  y son fundamentales para el cuidado, manejo y preservación en un contexto de crisis climática.

 

Ciencia y territorio en Santa Fe

El Instituto Nacional de Limnología (INALI, CONICET–UNL) desarrolla estudios para comprender cómo funcionan los humedales, los procesos que sostienen su biodiversidad y los cambios que experimentan a lo largo del tiempo. Estas investigaciones permiten evaluar los efectos de los usos y actividades que se desarrollan en estos ambientes y deben estar en diálogo con experiencias locales. La información que se genera constituye un insumo técnico relevante para la gestión territorial y la toma de decisiones en distintos niveles. En sintonía con el lema de este año del Día Mundial de los Humedales, este enfoque pone en valor la articulación entre ciencia, saberes territoriales y políticas públicas como base para avanzar hacia formas de uso y cuidado más sostenibles. 

 

A continuación y en el marco de esta efeméride, desde el INALI surgen algunas ideas sobre los humedales en el contexto de los desafíos ambientales y sociales actuales.

 

¿Por qué importan los humedales?
En un sentido amplio, los humedales son ambientes acuáticos permanentes o temporarios, mientras que en un sentido más estricto, los humedales son ecosistemas de transición entre el medio terrestre y el medio acuático, que tienen características propias derivadas de su interacción. Esta condición los convierte en espacios altamente productivos y dinámicos, capaces de cumplir funciones ecológicas esenciales  como la regulación del régimen hídrico, almacenamiento de carbono y depuración del agua. 

Además, los humedales son hábitat de numerosas especies animales y vegetales, incluidas aves migratorias que dependen de estos sitios durante determinados momentos del año. En áreas urbanas y periurbanas, cumplen un rol clave para el bienestar de las poblaciones, mientras que ríos, arroyos y otros cauces son fuente de vida, vías de navegación comercial y el principal suministro de agua para usos domésticos y productivos. Sus múltiples funciones reflejan su enorme valor biológico, sociocultural, histórico y económico, así como su importancia para actividades recreativas, deportivas y turísticas. 

 

Humedales bajo presión

A pesar de su relevancia, los humedales se encuentran entre los ecosistemas más amenazados del planeta. Desde 1970, el 81% de las especies asociadas a humedales continentales ha registrado disminuciones en sus poblaciones, lo que evidencia la urgencia de promover estrategias de conservación y uso sostenible.

En este marco, la Convención Ramsar reconoce sitios de importancia internacional y promueve su protección. Argentina cuenta actualmente con 24 sitios Ramsar (más de 6 millones de hectáreas), y en la provincia de Santa Fe se localizan tres: Jaaukanigás, en el norte; el Delta del Paraná, en el sur; y la laguna Melincué.

 

Gestión, conflictos y decisiones colectivas

Comprender los humedales exige una mirada integral que trascienda lo puramente biológico. No se trata solo de reservorios de agua, sino de entramados complejos donde se articulan procesos físicos, ecológicos, sociales y culturales, junto con prácticas humanas y no humanas. Su conservación y uso dependen de decisiones colectivas y de políticas públicas que aborden su complejidad.

Todo esto suele convivir con fuertes conflictos en torno a su gestión. En Argentina, estas tensiones suelen agravarse por la complejidad jurisdiccional de los territorios donde se emplazan. Un ejemplo de ello es el Sitio Ramsar Delta del Paraná, compartido por las provincias de Santa Fe y Entre Ríos. Estas superposiciones pueden generar vacíos legales y confusiones a la hora de regular loteos, construcciones, uso de tierras fiscales, desmontes, caza, pesca y control de contaminantes.

 

La conflictividad asociada a los humedales plantea desafíos ambientales, sociales, económicos y políticos. Apostar a la preservación de la biodiversidad y de los modos de vida que coexisten en estos territorios implica pensar una sustentabilidad compartida, basada en el diálogo entre ciencia, políticas públicas y saberes locales.